jueves 12 de junio de 2008

Con los ojos cerrados

Siento tu aliento en mi cara, tu respiración pausada. Mis ojos cubiertos por un pañuelo de seda me impiden ver tu cara. No importa, la conozco a la perfección, cada rasgo, cada gesto...Aún sin verte puedo recrear tu sonrisa picára, el brillo de tus ojos juguetones...El aroma de tu piel se funde con el de las velas.
Tus labios se posan timidamente en los mios...¿timidamente? no, lo haces con intención. Quieres que pruebe su sabor para que desee con más fuerza que no te separes de mí, para que no deje de necesitar su contacto. Tu lengua recorre la comisura de mis labios que la reciben con avidez, y juega con la mia, se enreda en ella.
Tus manos, grandes, ásperas...se deslizan por mi cuello haciéndome estremecer. Uno de tus dedos dibuja despacio la curva de mi garganta, acaricia por descuido el lóbulo de mi oreja...y entonces siento tu mordisco suave. Quiero tocarte, pero me lo impides cogiéndome de las manos con fuerza mientras las levantas por encima de mi cabeza.
Me revuelvo inquieta bajo tu cuerpo y siento tu pecho pegado contra el mio, puedo sentir el latir agitado de tu corazón y tus labios de nuevo sobre los mios, tu lengua adueñandose de mi boca, tu cuerpo convulsionando el mio con su contacto...Y por fin me quitas la venda, y puedo verte...

viernes 6 de junio de 2008

solo mía

Con los ojos cerrados aspiré el aroma de tu piel, que sentía pegada a la mía. Noté tus labios saboreando mi cuello, cubriendolo con tus besos suaves, erizando mi piel.
Tus manos agarraron con fuerza mi cintura, atrayendo mi cuerpo contra el tuyo, y el camino de tus besos continuó por mi espalda ignorando mi estremecimiento, alentado por mis suspiros.
Quise girarme y me lo impediste, tus dedos dibujaron mis hombros, se deslizaron perezosos hacia mis pechos y buscaron con avidez mis pezones para jugar con ellos aumentando la intensidad de mis gemidos.
Las caricias eran intensas pero lentas, me revolví inquieta tratando de girarme pero tus manos me lo impidieron, y tus muslos entorno a mi cintura también. Sentí tus manos deslizarse por mi vientre, y tus labios subir de nuevo a mi cuello. En el preciso instante en que tus dedos rozaron lentamente mi sexo, y mi cuerpo se estremeció por completo escuché tu susurro..."sólo mía"